
Muy a la ligera me dices un día "no le busques tres pies al gato",y muy convencido de ello te veo.
Quería decirte que si no conozco al gato deberías dejarme contarle las patas por mi misma,no es sabido las sorpresas que la vida pudiera darte en un descuido,¿Habías contado con posibles cojeras acaso?¿Tal vez malformaciones?
Déjame comprobar si los gatos son gatos en sí mismos,sobre todo no me cuentes como son y dés por hecho mi satisfacción,déjame descubrir los matices diferentes que se esconden en un simple todo.
¿No creés que es posible que mis gatos tengan los tres famosos pies?Me parece triste que todos tus gatos tengan cuatro patas.
Mi conejo tiene cuatro patas... y un rabito ^^
ResponderEliminarUna prosa muy sugerente con tema inquientante. Me gusta ^^